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Ámbitos y términos para el diálogo.Los rostros de Dios
por F. Santos
Dialogo Interreligioso
Ámbitos y términos para el diálogo
Los rostros de Dios
 
Apertura y disposición para aprender
El espíritu del diálogo interreligioso y el diálogo interreligioso en el Espíritu se puede desarrollar de manera adecuada si se cuenta por parte de todos de una apertura a los demás y de una disposición a aprender. Pero no basta. Hace falta reunir una condición fundamental: el conocimiento de la terminología empleada en el diálogo.
En cualquier ámbito de la vida humana, la relación entre las personas y grupos se establece a partir de la experiencia que cada uno tiene sobre cuestiones comunes. No se puede afirmar lo mismo sin más en el diálogo interreligioso debido a que no coinciden las experiencias religiosas de cada grupo ni expresan lo mismo aunque a veces se formulen con los mismos términos.
El diálogo interreligioso se establece sobre una base común de mutuo conocimiento de lo que en cada religión significan categorías y conceptos fundamentales tales como salvación, mediación salvífica, plan de salvación, revelación divina, textos sagrados, ... sobre los que se centrará el diálogo. Además es necesario comprender cual es el proceso religioso que se realiza en cada una de las confesiones religiosas. Quien entra en diálogo con otra confesión religiosa, parte de elementos irrenunciables de su propia confesión —esta es la seriedad del diálogo— y busca comprender cómo los otros plantean desde su confesión lo que en la propia se expresa de determinada manera.
            Estará en condiciones de dialogar con otras tradiciones religiosas quien pueda ofrecer la comprensión que propia religión tiene de los elementos que indicamos como centrales para el diálogo. Tanto por la disposición a aprender de los otros como por el esfuerzo de ofrecer con claridad a los otros la visión de la propia religión, el diálogo interreligioso es a todas luces positivo.
            Sin embargo, la comprensión mutua no puede establecerse únicamente a partir de conceptos teóricos. Se trata de ir más allá de los conceptos usados por cada confesión y entender al otro desde dentro de su experiencia. Así la riqueza que aporta el diálogo es plena, porque ayudará a comprender mejor la propia fe y a considerar con seriedad los elementos que para los demás son importantes.
            Dicho esto, ¿cuáles son los ámbitos del diálogo interreligioso? Nos ocuparemos en delante de los que nos parecen fundamentales desde el punto de vista de la fe cristiana. El diálogo se encargará de ir tratando los contenidos que en las otras religiones pueden ser fundamentales. Estaremos entonces a las puertas de lo que los expertos en diálogo interreligioso llaman “teología del pluralismo religioso”.
 
Dios en su Misterio
            Dios es el centro de todo diálogo interreligioso. Aplicar cuanto venimos diciendo a la categoría “Dios” lleva a cada tradición religiosa a presentar su propia experiencia con la divinidad. Esta experiencia es plural, compleja y rica. Cada confesión religiosa tiene una comprensión de Dios. Dialogar sobre el misterio de la divinidad en las religiones es el centro del pluralismo religioso. No es ajeno este diálogo a la historia de las civilizaciones, las culturas y los pueblos, sus tradiciones religiosas, sus corrientes de pensamiento, sus escuelas filosóficas, sus procesos de comprensión de la realidad y la vida a través del tiempo, el sentido del origen y del fin de la existencia humana,... El Dios Padre/Madre cristiano, el Yahvé judío, el Alá musulmán, el Brahman hindú, el Nirvana budista, el Tao taoísta, ... son términos diferentes con los que las diversas tradiciones religiosas articulan una experiencia humana de la “Realidad última”.
El concepto de “Dios”, en el diálogo interreligioso requiere mutua comprensión para lo cual se considera que todas las tradiciones religiosas deben aprender a distinguir la identidad de Dios (quién es en sí) de la comprensión que de él nos hacemos las distintas tradiciones religiosas o las distintas reflexiones filosóficas y teológicas de la humanidad.
Las distintas tradiciones religiosas plantean ya desde el inicio una serie de puntos concretos para el diálogo a partir de su modo de entender a Dios: el teísmo de unas y el monoteísmo de otras, las monoteístas y las politeístas, los aspectos del monismo y los del dualismo, los del panteísmo y los del panenteísmo, el Dios personal y el Dios impersonal. Se entiende por todo esto que no sea posible un diálogo sin una comprensión mutua. ¿Qué entendemos cada uno cuando decimos “Dios”?
Desde el punto de vista cristiano, estamos convencidos de que donde se da una auténtica experiencia religiosa, el Dios revelado en Jesucristo entra de algún modo en la vida de los hombres y mujeres que tienen esa experiencia.

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